Perfil de CristinaCrisFotosBlogListasMás Herramientas Ayuda

Blog


05/03/2009

Gracias

  Gracias a todas y cada una de las personas que confiaron en mi.  

Gracias Ariel , porque sin ti este libro no hubiese visto la luz.  

Gracias a Ti, por compartir tu arte conmigo.  

Gracias a todos vosotros por haberme acogido con tanto cariño.  

Gracias a vuestra acogida, habéis conseguido agotar en menos de un mes la primera edición de Dos Cielos y que haya una segunda edición ya publicada.  

 Gracias a Esther (de Radio Estel) por la entrevista tan entrañable que me hizo.  

 Y mi eterno agradecimiento a Chari..., por su autenticidad, por su sabiduría y sobre todo por transmitirme tantas cosas bonitas. Gracias por ser así como eres... un AMOR.  

Cris

13/10/2008

A Veces Nada Es Lo Que Parece

 

 

 

 

 

A Veces Nada Es Lo Que Parece

 

 

 

¿Quién es más discapacitado?

El que es ciego o aquel que teniendo sus ojos sanos no quiere ver.

 

¿Quién es más discapacitado?

El que le faltan las piernas o aquel que teniéndolas no va hacia ningún lugar.

 

¿Quién es más discapacitado?

El que es mudo o aquel que teniendo la oportunidad de expresarse calla sus sentimientos.

 

¿Quién es más discapacitado?

El que es sordo o aquel que no quiere escuchar.

 

¿Quién es más discapacitado?

El que pide ayuda o aquel que necesitándola se niega a ser ayudado.

 

Existen muchas personas discapacitadas en el mundo, pero a pesar de su minusvalía tienen el coraje y la valentía de superarse cada día ante las adversidades. Ojala muchos de nosotros, aprendiéramos un poquito de ellos, porque TODOS tenemos alguna discapacidad aunque a primera vista no la veamos.

 

 

Recuerda siempre: El mundo está en las manos de aquellos que tienen el valor de soñar y que se atreven a correr el riesgo de vivir sus sueños.

 

 

Cris

 

10/09/2008

Hasta Siempre Sugar

 

¿Sabes Sugar?, tu dueña no pudo ser más precisa en elegir tu nombre, era imposible ponerte otro, porque eras y seguirás siendo toda dulzura.

 

Qué diferente sería este mundo si todos aprendiéramos de vosotros. Estoy segura, que si nosotros los humanos tuviésemos vuestra inteligencia, vuestra nobleza, vuestra fidelidad y vuestro amor incondicional este mundo sería otro. Una vez más, la vida me ha demostrado que es muy injusta porque nos hacías falta aquí y sin embargo te has tenido que ir.

 

No ha sido nada fácil tener que decirte adiós. Ha sido duro y muy triste, pero con lo inteligente que eras, sé que te diste cuenta  que lo hicimos por tu bien, y sé también que si hubieses podido hablar, tú misma nos lo hubieses pedido.

 

Es una de las decisiones más duras y difíciles de tomar, pero tu dueña y todas las personas que te queríamos, preferíamos mil veces sufrir  tu perdida nosotros, que no verte sufrir a ti cada día más.

 

Te quedaste dormidita con tu cuerpo pegado al mío, con tu dueña acariciándote, tu dueño hablándote, tu tata María y tu tete Unai mirándote con un amor inmenso, pero sobre todo, te dormiste rodeada de todos los que te queríamos.

 

Yo sé que has cruzado el puente del Arco Iris y que estás en el cielo perruno. Por lo que me han contado es un sitio hermoso, lleno de luz, con unos valles inmensos cubiertos de hierba fresca donde puedes correr y jugar con todos los amigos que habrás hecho ya.

 

Para nosotros va ha ser muy difícil soportar tu ausencia, se te echa mucho de menos Sugar, aunque la que más te extraña es tu dueña,

le resulta imposible llegar a casa y no llorar al ver que ya no sales a saludarla y que tu sitio está vacío, pero te conozco y sé que desde donde estás tú seguirás protegiéndola y queriéndola igual que cuando estabas aquí. Tú y yo Sugar sabemos que aunque te hayas ido sigues aquí con nosotros y pasen los años que pasen vivirás para siempre en nuestros corazones.

 

Gracias Sugar por tanto AMOR como nos has dado.

 

21/02/2008

Un Tren Llamado Vida

 

 

Un Tren llamado Vida

 

 

   Imaginemos que la vida no es más que un viaje en tren; repleto de embarques y desembarques, encuentros y despedidas, alegrías y tristezas, sueños y metas, pero sobre todo, lo que nunca debemos olvidar es que es un viaje de ida, aquí no hay billete de vuelta y el tiempo perdido nunca se recupera.

Nuestro particular viaje empieza nada mas nacer, ésa es nuestra primera estación, en ella nos encontramos por primera vez con dos personas: nuestros padres.

Junto a ellos recorreremos gran parte de nuestro viaje pero lamentablemente, ellos se bajaran en alguna estación dejándonos huérfanos de su cariño, de su protección, de su amor y de su irreemplazable compañía.

A pesar de la tristeza, nuestro viaje continuará y seremos testigos de cómo en nuestro tren se van subiendo otras personas que serán muy especiales para nosotros.

De las personas que toman este tren, habrá quienes lo hagan como un simple paseo, dado que su estancia será breve y pasajera, pero habrá otros que nos acompañarán hasta el final de nuestro viaje dispuestos siempre a ayudar a quién lo necesite y dejando una huella imborrable.

Muchos, al bajar, dejan una añoranza permanente, sin embargo, otros, pasan tan desapercibidos que ni siquiera nos damos cuenta que desocuparon el asiento.

Puede pasar también, que algunos pasajeros, quienes nos son muy queridos, pueden acomodarse en vagones distintos al nuestro, este hecho nos obliga a hacer el trayecto separados de ellos, aunque eso no nos impide que durante el viaje, recorramos los vagones que sean necesarios hasta llegar a ellos para demostrarles que la distancia no mitiga un sentimiento cuando éste es de verdad y nace del corazón.

El gran misterio, al fin, es que no sabremos jamás en qué estación bajaremos, mucho menos dónde bajarán nuestros compañeros de viaje, ni siquiera el que está sentado en el asiento de al lado.

Lo que sí sabemos es que cuando nos bajemos del tren, sentiremos nostalgia, porque separarnos de algunos amigos de los que hicimos en el viaje siempre será doloroso.

Pero, hay que aferrarse a la esperanza de que, en algún momento, llegaremos a la estación principal y tendremos la gran emoción de verlos llegar con un equipaje que no tenían cuando se subieron al tren.

Sin duda, lo que más felices nos hará, será pensar que colaboramos con que el equipaje creciera y se hiciera valioso.

 

Hagamos que nuestra estadía en este tren llamado Vida, sea tranquila, llena de armonía y haya valido la pena. Hagamos tanto, para que cuando llegue el momento de abandonar el tren, nuestro asiento vacío, deje añoranza y lindos recuerdos a los que en el viaje permanezcan.

 

Feliz Viaje

 

11/04/2006

Conversando con mi Interior

 

 

 

Conversando con mi Interior

 

 

 

 

Cuando llega la noche y las prisas del día llegan a su fin. Cuando los niños ya duermen y el silencio invade mi hogar. Ahí, en la soledad de mi habitación, me despojo de todo y me desnudo ante mi.

 En ese momento, es cuando todo lo demás queda a un lado y como si se tratara de un ritual, el tiempo y yo nos fusionamos creando el marco perfecto para reflexionar.

 

Muchas veces, en un acto de rebeldía o de insatisfacción, he cegado mis ojos no queriendo ver la realidad que la vida me ponía delante, ya sea porque no quería creer que era así  o simplemente porque no me gustaba que así fuese . Cuando las cosas no salen como espero, como había pensado o como quería o deseaba, he caído en lo más fácil; en culpar a la vida o a los demás de lo que me sucede, sin darme cuenta muchas veces, que quizá el problema no está en el exterior, sino en mí misma. Sé que ha llegado el momento de escarbar en mi interior e intentar ver en qué me equivoco, porque sé que me estoy equivocando. Sé que hay algo que repito constantemente y  que siempre me conduce al mismo punto del que no soy capaz de salir.

 

 Un paso importante y positivo, a mi parecer,  es admitir y ser consciente de que hay un problema en mi al que quiero dar solución. Para ello indagaré en mi interior  y no importa el tiempo que tarde, pero acabaré descubriendo la razón que no me permite avanzar.

 

Es necesario escucharse y sincerarse con uno mismo. Eso implica hacerse preguntas y ,lo más difícil, obtener una respuesta. Digo difícil porque no es válida cualquier respuesta. Sólo observando mi interior y siendo honesta conmigo, seré capaz de hallar las respuestas que me ayuden a descubrir mi verdad.

 

Empiezo a observarme y lo primero que veo son mis miedos. Miedos que me paralizan y torturan. Ahora es como si mi interior me bombardeara con preguntas difíciles de contestar...:

 

¾ ¿A qué le tienes Miedo ?

 

 ¾ Miedo a la soledad. Más que a la soledad, miedo a que se me vaya la vida y no haber tenido la oportunidad de poder dar todo el amor que siento y que callo. Miedo a no verme capaz de amar a otro hombre que no sea él. Miedo a no poder olvidarle. Miedo de seguir aferrada a él. Miedo a no poder admitir que pudo ser pero que no será.

Ahora, como si mi interior intuyera que me guardo algo, vuelve a insistir preguntándome...

 

¾ ¿Tienes miedo a perder algo?

 

Esta vez no me hace falta  pensar demasiado para hallar la respuesta, sale casi sin pensar...

 

¾  En el pasado sí que existió ese miedo, hasta que me di cuenta que no podía perder algo que jamás he tenido.

 

Soy consciente que en momentos de debilidad, mis miedos es cuando más me atacan y más me atormentan. Aprovechan el mínimo descuido por mi parte  para minarme. Ellos se hacen fuertes y poderosos mientras yo me sumerjo en una impotencia infinita al no ser capaz de acabar con todos esos diablillos que no dejan de distorsionar mi tranquilidad.

 

Si miro hacia atrás, me doy cuenta que he recorrido un largo camino. Después de una etapa de dolor y de muchas lágrimas derramadas, aprendí a asumir una situación y una decisión impuesta que yo no quería.

Aprendí que para no sufrir es mejor no desear. Aprendí que para evitar la frustración no se debe creer en las personas, que es mejor creer en el Universo, pues él nos dará lo que es para cada uno  en el momento adecuado. Aprendí que de nada me servía lamentarme, porque a fin de cuentas, parte de las cosas que me han pasado, yo he sido la única responsable,  porque  quizá no me  valoré como debí haber hecho  y por consentir demasiado y siempre por el mismo temor, por perder algo, que como he dicho antes, jamás tuve.

Aprendí que no podía exigir que me respetaran, que me valoraran y que me quisieran si yo no lo hacía primero conmigo misma. Caí en la cuenta que una persona que no se quiere difícilmente podrá querer a los demás y es que el AMOR bien entendido empieza por uno mismo.

 Y creo que lo más importante que he aprendido, ante un silencio obligado, es a madurar y crecer interiormente. Y digo que es lo más importante, porque gracias a ese crecimiento interior he aprendido a AMAR en total libertad.

 

Sé que todavía me queda mucho por aprender y mucho camino por recorrer. También sé que la palabra AMAR, no tiene el mismo significado para todos. Y sobre todo sé que tengo que dejar de proyectar en los demás mis anhelos y mis sueños. He llegado a la conclusión que no por dar más se recibe más. En una relación cada uno da en la medida que quiere dar y cada uno pone sus límites de hasta dónde quiere llegar. Quizá la única responsable de lo que he vivido hasta ahora sea yo, al no querer ver la verdadera realidad. Y es que no hay más ciego que el que no quiere ver.

 

Quizá el mensaje que mi interior intenta transmitirme es que ...

 

Andando por la calle del “Después”, el camino sólo me conducirá a la Plaza del “Nunca”

 

 

Cris, Abril 2006