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A mi Pequeño Gran Hombre
En esta noche serena
voy a echar la vista atrás
para contarte una historia
diferente a las demás.
Durante nueve meses
dentro de mi, te sentí crecer
y en un mes de octubre
fuiste a nacer.
Me convertiste en mamá
de la noche a la mañana
demasiada responsabilidad
pero tenerte, era lo que me llenaba.
Crecías alegre y feliz y apenas llorabas
siempre tenías una sonrisa en tu cara,
ahora es como si te viera
gateando por la casa
y cómo buscaste mi mano
para dar tus primeros pasos.
Recuerdo cuando me decías
¡Mami, cuéntame un cuento!
y yo me los inventaba
en ese mismo momento.
Pero entre tantos cuentos, olvidé explicarte
que caminar por la vida no es tarea fácil
y que después de una caída
no vale rendirse, hay que levantarse
y ser valiente para seguir adelante.
Y hubo un día
cuando apenas eras un niño
que empezaba a crecer
que de repente tu mundo
se volvió del revés.
Tenías sólo siete añitos
cuando te tuve que explicar
que tu padre y yo
nos teníamos que separar.
Fue un momento muy duro
el que nos tocó vivir,
a ti, porque no entendías nada
y a mí, porque no quería verte sufrir
Me miraste con la inocencia
con la que sólo un niño puede mirar
y escuchando mis palabras
tus ojitos empezaron a brillar
Tú, llorabas por fuera
yo, lloraba por dentro
tus lágrimas recorrían tu cara
las mías se ahogaban en silencio
Al verte llorar, recordé
la primera vez que te tuve en mis brazos
y cómo acariciando tu cara
se calmaba tu llanto
mientras te prometía que nadie te haría daño
En ese instante me di cuenta
que lo que te prometí
no lo logré cumplir
y lo peor fue sentir
que era yo quién te hacía sufrir
Eras un niño, pero fuiste capaz de ver
la tristeza reflejada en mi cara
y sin preguntar porqué
te refugiaste en mis brazos
como aquella primera vez.
Todo quedó en silencio
tu cuerpecito pegadito al mío
y dos corazones latiendo
con un mismo sentimiento.
Fueron pasando los días
y no asimilabas lo que ocurría
mil preguntas tú te hacías
sin llegarlas a contestar.
Por eso es que un día
me empezaste a preguntar
¿Porqué papá y tú os tenéis que separar?
te senté en mis piernas
y te empecé a explicar
los motivos por los cuales
tu padre y yo juntos no podíamos estar.
Hubieron muchas cosas
que me tuve que callar
porque con la edad que tenías
no te las podía contar,
y es que eran cosas que a un niño
le podían lastimar.
Querían hacerme daño
y lo hicieron a través de ti
contándote mil historias
para separarte de mi.
Te protegí más que nunca
pero un niño con tu edad
era muy fácil de manipular
y lo que tanto se propusieron
al final lo consiguieron
Te llegaste a creer
que la mala era yo
y un día sin esperármelo
te fuiste de mi lado.
Sentí impotencia al ver
que nada podía hacer
y que te ibas de mi lado
dejándome el corazón hecho pedazos
Pero me quedaba la esperanza
de que con el tiempo descubrirías
quienes eran los que te mentían
y que al final volverías.
Sin que me vieras llorar
te hice la maleta
y con tu hermana en brazos
te despedimos en la puerta.
Me lanzaste un beso al aire
y sin poder evitarlo te llamé
no para convencerte que te quedaras
aunque argumentos no me faltaban
sino para decirte otra vez
que aquella era tu casa
para cuando quisieras volver.
Recordarlo hoy, me hace daño
Porque aquellos días parecían años
cuando tu hermana me preguntaba por ti
y yo no sabía que decir.
Los días pasaban lentos
y las noches eran un infierno
cuando llegaba el momento
de llevarte a la cama
para acunar tus sueños
y veía que no estabas.
Me contaste que un día
mientras tú jugabas
alguien hablaba
sin darse cuenta
que tú escuchabas
No sé lo que dijeron
lo único que sé
es que aquellas palabras te hicieron ver
quién era quién.
El tiempo fue mi mejor aliado
me armé de paciencia y él me ayudó
a que mi hijo se diera cuenta
de que la mala no era yo.
La verdad sólo tiene un camino
y en esta historia se demostró
los que mienten tienen su castigo
porque no hay mayor delito
que jugar con los sentimientos de un menor.
Después de todo lo que pasó
volviste a casa con nosotras dos
desde entonces nuestra vida cambió
aprendimos que el dolor te hace más fuerte
y que con AMOR todo se vence.
Hoy, catorce años has cumplido
y veo lo mucho que has crecido
juntos hemos reído, también hemos llorado
y aunque hayas crecido
sigues teniendo alma de niño
y ahora eres tú quién me protege
y me defiende con uñas y dientes
delante de la gente
como me dices tú,
mamá contigo, hasta la muerte.
Tu pasado ya lo conoces
tu futuro está por venir
tu presente es hoy y lo tienes aquí
Exprímelo, disfrútalo, vívelo.
Pero mientras vives tu presente
nunca te olvides de los valores
que de pequeño te enseñé
ya sabes que todos se resumen en uno:
Sé hijo mío, un hombre de bien.
Y por último sólo me queda por decir
que tu hermana y tú
sois mi razón de vivir
y que lo único que me importa
es veros feliz.
Cris, 16.Octubre.2006
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